Hablemos de frutos… secos

Mucho se ha hablado de los beneficios que poseen el consumo de frutas para el organismo, y por supuesto para la dieta diaria. Sin embargo, cuando se trata de frutos secos, el tema parece complicarse. Por un lado se encuentran los promotores y quienes apoyan su consumo, argumentando sus propiedades de alimenticias mientras que de la acera del frente las principales acusaciones recaen en su alto contenido de grasas. ¿Quién tiene la razón? Júzgalo Por tu cuenta.

¿A que llamamos frutos secos?

Se denominan así a aquellas semillas, que siendo comestibles, se encuentran cubiertas por una concha dura y seca, denominada cascara. Entran en esta categoría, muchos alimentos que tal vez no sospechábamos además de las siempre conocidas: nueces, avellanas, castañas y maníes.

Otros que también entran en este subgrupo, son pues: las semillas de sésamo, de girasol, ajonjolí, pistacho, y además aquellos derivados de las frutas desecadas, tales como las ciruelas, uvas pasas, orejones, dátiles, higos secos y similares.

Respecto al debate en relación a las grasas. Ciertamente, estos frutos poseen un alto contenido de las mismas, pero recordemos que son de origen vegetal y no animal, por lo cual son denominadas grasas benignas, ya que no poseen colesterol y por lo tanto son beneficiosas en la lucha contra el colesterol malo.

Pero además de todo ello, estas grasas que se encuentran en los alimentos secos, son de tres tipos, las saturadas (especialmente en cacahuetes), las monoinsaturadas, y especialmente las poliinsaturadas, que son esenciales para nuestro organismo, y que sin embargo no somos capaces de producirlas por nuestra cuenta, sino que las estaremos de los alimentos.

Así, pues ya conoces las verdades acerca del contenido graso de los frutos secos. Ahora, no está demás descubrir un poco más en relación a otros beneficios que los mismos ofrecen al organismo, que vale mencionar no son pocos.

Aporta gran cantidad de nutrientes

Tales como hierro, potasio, fósforo y azufre, además de vitaminas B, cuya ausencia pueden desencadenar anemia en el organismo.

Ataca las enfermedades cardiovasculares

Esto sucede gracias a la ausencia de colesterol que ya mencionábamos anteriormente. Y es que gracias a su riqueza en grasas mono y poliinsaturadas y sustancias antioxidantes (vitaminas A, C, E y selenio), protege la función endotelial y previene las afecciones de tipo cardiovascular.

Desintoxicante, dietético y diurético

Aunque para muchas personas, pudiese resultar ilógico que los frutos secos posean estas funciones, lo cierto es que es así. Gracias a que cuenta con un alto contenido en fibra, por lo cual además, estimula sensación de saciedad al consumirlas, ideal para quienes hacen dieta. Así mismo, ralentiza la absorción de glucosa en el intestino y mejora la circulación intestinal.

Estimula el estado de ánimo

Gracias a su contenido en magnesio y potasio, es capaz de reducir los niveles de ansiedad y estrés. Además, que mejora los estados de ánimo.

Fortalece la salud dental

Lógicamente, para ello no tienes que morder su cascara, a menos que la ausencia de dientes sea la nueva definición de salud dental óptima. Pues bien, los índices de fosforo, presentes en los frutos secos, son idóneos para preservar el estado de los dientes.

Entretiene el apetito

Si bien, en estado de hambre las personas no discriminan la comida, cuando lo que existe es apetito o antojo de comer algo en específico, entonces los frutos secos son la opción ideal, puesto que el tiempo se pasará tan sólo intentando quitarles la cascara, así que su proceso de consumirlos, es toda una experiencia.